Experimentando el cielo en la tierra

Reflexiones Diarias

Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.

por Terry Modica


“Vivir como resucitado significa permitirle a Jesús que nos levante del mundo temporal y moribundo de satisfacciones terrenales, hacia el gozo del cielo.”


Reflexión de las Buenas Nuevas para:

Martes de la Octava de Pascua
Abril 11, 2023

Oración para hoy:

Señor Jesús: quiero ser testigo de tu resurrección, quiero dar a conocer a quienes me rodean, que tu amor es belleza, esperanza y verdad eterna. Amén.

SaintsCitas de Santos:
gnm-es.org/SaintQuotes/

Lecturas de hoy:

Hechos 2, 36-41
Salmo 32, 4-5. 18-20. 22
Juan 20, 11-18
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/041123.cfm

Experimentando el cielo en la tierra

¿Por qué le dijo Jesús a María Magdalena que dejara de aferrarse a él en el Evangelio de hoy? ¿Estaba en contra de los abrazos? ¿No te gustaría poder sentirlo abrazándote ahora mismo? ¿Cómo podría interferir el abrazo de María con la ascensión de Jesús al Padre?

En Jerusalén, la Capilla de María Magdalena en la Iglesia del Santo Sepulcro tiene una estatua de bronce describiendo esta escritura.

Muestra a María llena de alegría por el descubrimiento de que su queridísimo amigo había resucitado de entre los muertos. Una mano de Jesús la está frenando. Su otra mano se eleva hacia el cielo y su mirada la sigue. Es como si dijese, “Mira hacia el cielo; lo terrenal no tiene tanta importancia”.

La cabeza de María está inclinada hacia arriba. Su mirada quiere ir hacia donde Jesús mira, pero sus ojos están atrapados entre el cielo y la tierra. Una de sus manos quiere tocar a Jesús y la otra cubre su propio corazón, como si supiese que es ahí donde él vivirá luego de ascender al Padre.

¿Alguna vez has deseado poder ver y tocar a Jesús en persona? Jesús quiere que sepas que es mejor enfocarse en las bendiciones celestiales que en desear una experiencia que sea breve y temporal. Jesús sí nos abraza – a través de cada abrazo que nos dan los demás – pero la conexión física nunca basta. Por eso le dijo a María que no se “cuelgue” o “aferre” a él, en vez de decirle “no me abraces”.

Para poder abrazar plenamente lo eterno, tenemos que soltar todo aquello a lo que nos aferramos en la tierra. Los santos han levitado durante la oración porque sus espíritus estaban más inmersos en Dios que en sus cuerpos físicos. Ya no apegados a este mundo, sus relaciones con Dios eran más fuertes que cualquier gravedad terrenal (más fuertes que todo aquello que es gravedad, de todo lo que nos empuja hacia abajo).

Jesús nos da su Espíritu Santo para elevar nuestros espíritus al Padre. ¿A qué te estás aferrando que impide esto? A veces nos aferramos a la idea subconsciente de que Dios Padre es imperfecto como nuestros padres humanos. A veces nos interesan más nuestras ideas, nuestros objetivos, nuestros deseos (los cuáles sólo nos satisfacen por un tiempo) que lo que el Padre quiere para nosotros (lo cual nos satisfará por toda la eternidad).

¿No logramos sacrificarnos por los demás porque nos aferramos a nuestra comodidad terrenal? ¿Nos rehusamos a ir más allá de nuestras zonas de confort porque queremos quedarnos con lo que conocemos? ¿Nos aferramos a viejos hábitos o adicciones?

Vivir una vida resucitada significa permitir que Jesús nos resucite del mundo temporal y moribundo de satisfacciones terrenales hacia la alegría del cielo. No necesitamos tocar a Jesús para sentirnos tocados por él. Él nos está invitando a dejar que nuestros espíritus se eleven hacia el cielo mientras estamos en la tierra. Volamos a él cada vez que recordamos que lo terrenal no importa tanto como lo que nos espera en el cielo.

© 2023 por Terry A. Modica

Share this page
Por favor, ayuda a los demás compartiendo esta página.

¿En qué más podemos servirte hoy? Visita nuestra página inicial.