Creciendo más allá de la necesidad de milagros

Reflexiones Diarias

Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.

por Terry Modica


“Nos convertimos en verdaderos creyentes en Dios, cuando le permitimos al Espíritu Santo que nos dé un nuevo entendimiento y crecimiento espiritual.”


Reflexión de las Buenas Nuevas para:

Jueves de la Octava de Pascua
Abril 13, 2023

Oración para hoy:

Gracias Señor por haberme hecho un testigo de tu presencia en estos días. Dame tu luz para llevar tu palabra donde Tú me envíes. Amén.

SaintsCitas de Santos:
gnm-es.org/SaintQuotes/

Lecturas de hoy:

Hechos 3, 11-26
Salmo 8, 2ab. 5-9
Lucas 24, 35-48
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/041323.cfm

Creciendo más allá de la necesidad de milagros

En la primera lectura de hoy, la sanación de un hombre lisiado atrajo a una multitud. Esto me recuerda cuando mi parroquia trajo un predicador invitado de Irlanda promocionado como un “cura sanador”. Atrajo a una multitud tan grande que muchos no cabían dentro de la iglesia. Esperaron afuera a que terminara su predicación para así poder ponerse en la fila para entrar y recibir una sanación.

¿Cuándo fue la última vez que viste una misión parroquial atraer a una multitud tan grande para simplemente escuchar buenas enseñanzas y tener un servicio de penitencia? Yo nunca lo he visto. La mayoría de las personas están más interesadas en los milagros físicos que en el crecimiento espiritual.

Pedro le habló a la multitud que buscaba un milagro y usó esta oportunidad para desviar su atención lejos del milagro — y lejos de él y de Juan –y así guiar a sus ojos en dirección a Jesús y sus corazones hacia la conversión. Algunos lo aceptaron, otros no.

¿Nos fascinan más los milagros que el crecimiento personal?

Mira cómo reaccionaron los discípulos cuando Cristo resucitado apareció de manera sobrenatural en el Evangelio de hoy. Jesús ofreció paz, pero ellos temblaron con miedo y confusión. Ya habían escuchado que Jesús había resucitado de entre los muertos, pero aún les parecía demasiado increíble para aceptar.

Hay una gran diferencia entre saber y creer. Sabemos que somos amados por niños rebeldes y amigos discutidores, pero no lo creemos completamente, y por eso insistimos en tener pruebas. Sabemos que Dios nos ama más allá de todo, pero mira con cuánta rapidez asumimos que no contesta nuestras oraciones. Sabemos que Dios es generoso, pero mira qué tacaños somos con nuestras finanzas cuando es hora de la colecta; tenemos miedo que Dios no nos repondrá ni multiplicará lo que damos.

Ver milagros es maravilloso, pero esto no es lo que nos hace creer verdaderamente en el amor de Dios, porque ver no es creer. Los discípulos vieron a Jesús después de su muerte. Cuando vieron la verdad, supieron que un milagro había ocurrido – pero sintieron miedo. Su conversión para creer la verdad y entender lo que significaba no ocurrió hasta que Jesús abrió sus mentes para que pudieran entender las Escrituras.

Cuando pedimos milagros, ya sean pequeños o grandes, fácilmente posibles o aparentemente imposibles, nos convertimos en verdaderos creyentes cuando permitimos que el Espíritu Santo nos dé un nuevo entendimiento y crecimiento espiritual. Los milagros son sólo un extra en la vida cristiana. El corazón de la vida cristiana es creer en el amor que Dios nos tiene, lo cual ocurre cuando vamos más allá de nuestros deseos de ver milagros, hacia el ámbito de la comprensión de que Dios hace que todo funcione para nuestro bien y para el beneficio de los demás.

En esto encontramos mucha más alegría y paz interior de lo que los milagros podrían darnos.

Para reflexionar más sobre este tema, utiliza nuestra “Oración al Espíritu Santo” en https://gnm-es.org/espiritusanto/espiritu-santo/.

© 2023 por Terry A. Modica

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