Una experiencia más poderosa de la Eucaristía

Reflexiones Diarias

Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.

por Terry Modica


“Jesús nos da su cuerpo y sangre en cada Misa para que nos beneficiemos consumiéndolo, lo que luego beneficiará a otros.”


Reflexión de las Buenas Nuevas para:

Viernes de la 3ra. Semana de Pascua
Memorial de San Luis María de Montfort, Sacerdote
Abril 28, 2023

Oración para hoy:

Amado Señor Jesús: ayúdame a confiar y a creer plenamente que en la Eucaristía tengo un encuentro personal, íntimo y transformador contigo. Amén.

SaintsCitas de Santos:
gnm-es.org/SaintQuotes/

Lecturas de hoy:

Hechos 9, 1-20
Salmo 116, 1bc-2 (con Marcos 16, 15)
Juan 6, 52-59
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/042823.cfm

Una experiencia más poderosa de la Eucaristía

Al reflexionar sobre lo que significa comer el cuerpo de Jesús y beber su sangre, considera esto: ¿No somos nosotros también su Cuerpo — su Carne y Sangre — para el mundo hoy?

La lectura del Evangelio de hoy contiene el Gran Mandamiento Eucarístico. No obstante, no debemos mirarlo desde la perspectiva de “¿Qué hay en él para mí?”, no si queremos ser seguidores de Cristo, quien dijo: “Aquellos que se alimenten de mí tendrán vida por mí.” ¿Qué clase de vida? ¿Cuál es la diferencia entre tener su vida y la vida en la que hemos nacido, la existencia en carne y sangre de un cuerpo físico que en algún momento perderá su vida? La respuesta está en quién se beneficia: nosotros o los demás.

Jesús nos da su cuerpo y sangre durante cada Misa para que nos beneficiemos consumiéndolo, lo cual nos une a él (a su amor, su vida, su ministerio, etc.) lo cual luego beneficiará a los demás.

También lo consumimos a él fuera de Misa. Lo ingerimos durante nuestras oraciones, nuestras interacciones con los demás, y aun apreciando la belleza de la naturaleza. Nos alimenta a través de canciones cristianas y otra música inspirada. Sacia nuestra sed de crecimiento espiritual.

Al abrirnos para recibir la presencia de Jesús fuera de Misa, nos preparamos para recibir más plenamente lo que él nos da en la Misa. Porque la Eucaristía es nuestro divino Señor dándose a sí mismo completamente a nosotros, en toda su divinidad y humanidad física, poderosa y milagrosamente, dejamos la iglesia cambiados significativamente — o por lo menos, ese es el plan. Para que ello suceda realmente, tenemos que cooperar con el plan de Dios, participando plenamente en la Misa.

Se supone que consumir a Jesús nos transforma a su semejanza. Nos transformamos en lo que recibimos; nos volvemos Eucaristía, lo cual significa que estamos listos para que otros nos consuman, o para ponerlo más exactamente, les damos la oportunidad de ser alimentados por la Verdadera Presencia de Jesús dentro de nosotros.

Cuando damos amor a los demás, ellos reciben el amor de Dios, y cuando no nos regresan nuestro amor en igual medida, nos agotan: ¡Somos consumidos! La misma vida Eucarística sucede cuando damos nuestro tiempo y habilidades y talentos sin obtener paga o ser recompensados.

Cuanto más somos consumidos y agotados por los demás, más necesitamos consumir a Jesús. Puedo decirte por experiencia que cuanto más ocupada estoy, más necesito orar y asistir diariamente a Misa.

Y recuerda esto que es absolutamente esencial: por nosotros mismos, no somos el cuerpo y sangre de Cristo. El cuerpo tiene muchas partes. Si te sientes vaciado y agotado, desgastado y aplastado por el cansancio, es porque no le has permitido a Jesús que te llene con todo su cuerpo y sangre, que incluye a las personas que te ha dado dentro de la comunidad Eclesial; porque son sus manos, su sonrisa, su abrazo, y su aliento que nos fortalece y nos renueva.

© 2023 por Terry A. Modica

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