¿Estás en el pozo?

Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.
por Terry Modica

Dios es la fuente de la vida y, cuando confiamos en nosotros mismos o en los demás, nuestras vidas se tornan vacías o secas.
Reflexión de las Buenas Nuevas para:
Jueves de la 16ta. Semana del Tiempo Ordinario
Memorial de Santa Brígida, Religiosa
Julio 23, 2026
Oración para hoy:
Amado Señor: Tú me concediste la gracia de reconocer tu voz y comprender tu Palabra. No permitas que mi corazón se endurezca, ni que mi obrar aleje a los demás de ti. Amén.
¡MEJORA TU DÍA!
Poderosas oraciones católicas con la reflexión diaria están disponibles en nuestro canal de YouTube en español.
Lecturas de hoy:
Jeremías 2, 1-3.7-8.12-13
Salmo 36 (35), 6-11
Mateo 13, 10-17
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/072326.cfm
¿Estás en el pozo?
Algunas personas cavan sus propios pozos y luego caen en ellos. Al considerar el significado de la primera lectura de hoy para nuestras necesidades diarias, la cisterna puede representar nuestros propios esfuerzos para hacer que nuestra vida sea buena. Dios es la fuente – el agua – que alimenta una vida verdaderamente buena. Él es la fuente de la vida, como dice el salmo responsorial de hoy y cuando confiamos en nosotros mismos u otros recursos que no sean Dios, nuestra vida se convierte en vacía y seca. Quedamos secos por las grietas de nuestro quebrantamiento.
¿Puedes recordar un momento en que sentías entusiasmo por confiar en Jesús? Todos hemos estado emocionados con el Señor, por lo general justo después de cualquier tipo de experiencia de conversión. En esos momentos, estábamos totalmente dedicados a amar a Dios y a aprender todo lo que pudiéramos sobre la fe. Queríamos agradarle, queríamos ser santos.
Pero ¡vaya! Nos tropezamos y caímos en un agujero. El camino no era tan suave como pensamos que sería. El viaje se hizo más difícil y dijimos: “¡Hey, no me gusta el trabajo duro de la santidad!” Y así nos fuimos a otro lado en busca de aguas refrescantes. Cavamos un hoyo para recopilar de esta otra agua y luego caímos en él para descubrir que era bastante seco o que el “agua” era realmente agua residual.
Cuando recibimos el Sacramento de la Reconciliación, Jesús nos levanta, nos saca, nos limpia la suciedad y pone nuestros pies en el camino nuevamente. Luego nos dice que sigamos adelante (“ve y no peques más”). Pero ¿qué pasa si no queremos humillarnos y utilizar este sacramento? ¿Qué pasa si tratamos de salir de nuestros agujeros sin las gracias especiales que vienen con la ayuda sacramental de Dios?
Rasgamos los lados del agujero en una desesperada búsqueda de puntos de apoyo, pero esto en realidad lo agranda. Podríamos pedirle a Jesús que nos ayude, pero si no tenemos ningún deseo de cambiar, sólo estamos aferrándonos a las herramientas que apartan los costados y hacen el agujero más grande.
Cuanto más tiempo permanecemos en esta condición más profundo cavamos. Cuando las personas caen y tocan fondo es porque han estado excavando durante mucho tiempo. Afortunadamente, entre más profundo es el hoyo, menos se puede ver la superficie fuera del agujero y, eventualmente (si no han cerrado sus ojos a la verdad), lo único que serán capaces de ver es la mano de Jesús llegando a ellos. Entonces la única opción es elegir el camino de Dios hacia afuera o seguir enterrados en el barro.
Un cristiano que se hunde en un agujero es alguien que escucha a Dios, pero no logra comprender. La humildad nos permite aceptar lo que no entendemos y esto abre los ojos a la mano de Jesús llegando hasta nosotros. En humildad, tenemos que pedir al Espíritu Santo que nos explique la verdad y cambiar nuestra mente. Hasta que no confiemos en Dios de esta manera y miremos atentamente no vamos a ver la verdadera forma de salir de nuestros pozos.
Sigue meditando con nuestro video: “Ayuda a Dios a abrir tu corazón” en https://buenasnuevascatolicas.org/videos/camino-de-fe/ayuda-a-dios/
© Terry A. Modica, Good News Ministries
