Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.
por Terry Modica
“Les formó lengua, boca, ojos y oídos,
y les concedió la mente para que pudieran razonar.
Los colmó de ciencia y sabiduría
y les mostró el bien y el mal.”
(Sirácides 17, 6-7)
Reflexión de las Buenas Nuevas para:
Sábado de la 7ma. Semana del Tiempo Ordinario
Marzo 1, 2025
Lecturas de hoy:
Sirácides 17, 1-13
Salmo 102, 13-18
Marcos 10, 13-16
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/030125.cfm
Dios está capacitándote para que seas tu mejor versión
El Eclesiástico es un libro divertido para leer del Antiguo Testamento. En la porción de este sábado, se nos recuerda lo que significa ser hechos a imagen de Dios:
A pesar de la limitación de nuestras percepciones, tenemos el don del discernimiento.
A pesar de lo rápido que murmuramos o nos quejamos, tenemos una lengua para decir las palabras de Dios y para difundir la verdad.
A pesar de lo ciegos que somos para las bendiciones escondidas en nuestras dificultades, tenemos ojos para ver lo que Dios está haciendo para ayudarnos y oídos para escuchar su guía amorosa.
A pesar de los obstáculos que hay en el camino de hacer lo que el Señor nos pide que hagamos, tenemos un corazón creativo que puede descubrir un camino para esquivarlos.
A pesar de sentirnos confundidos, inseguros y preocupados, tenemos el deseo y la habilidad — a través del Espíritu Santo — para comprender.
A pesar de pensar que Dios nos ha abandonado durante nuestras mayores pruebas, tenemos el conocimiento del Espíritu Santo que siempre está con nosotros y en nosotros.
Todos fuimos diseñados para ser santos. En nuestros bautismos, Dios nos transformó de pecadores en santos. El verdadero gozo surge de ser quienes realmente somos. ¡Sé el santo que Dios diseñó que fueras! No es imposible. Es un paso a la vez.
Recientemente, me conmovió el siguiente extracto de un folleto titulado Enfocado: Una historia y una canción, escrito por Lilias Trotter. (m. 1928).
Era solo un diente de león, y estaba medio marchito, pero miraba de frente al sol y había captado en su corazón toda la gloria que podía contener. Brillaba tan fuertemente que el rocío que aún descansaba sobre él formaba una aureola perfecta alrededor de su cabeza. Y parecía hablar, allí de pie, hablar sobre la posibilidad de aprovechar al máximo estas vidas nuestras.
Porque si el Sol de Justicia ha resplandecido sobre nuestros corazones, hay un océano de gracia, amor y poder a nuestro alrededor, un océano del cual toda luz terrenal no es más que una gota, y está listo para transfigurarnos, así como la luz del sol transfiguró al diente de león, y bajo la misma condición: que nos mantengamos de cara a Dios.
Tú y yo somos el diente de león que ella describió. Entonces, la pregunta es: ¿Cómo volvemos nuestros rostros medio marchitos hacia el resplandor de Dios? ¿Cómo accedemos a su océano de gracia, amor y poder en nuestros momentos de debilidad? Lilias Trotter dijo: “Vuelve por completo la visión de tu alma a Jesús, míralo y míralo, y una extraña penumbra caerá sobre todo lo que esté separado de Él.”
O como me gusta decir a mí: ¡Mantén tus ojos en Jesús!
La cantante y autora de himnos Helen Lemmel (1863-1961) se sintió inspirada por el escrito de Trotter y escribió la conocida canción, que aprendí en la iglesia en mi infancia, Vuelve tus Ojos a Jesús:
Oh alma, ¿estás cansada y turbada?
¿No ves luz en la oscuridad?
Hay luz en mirar al Salvador
Y vida abundante y en libertad
Vuelve tus ojos a Cristo
Tan lleno de gracia y amor
Y lo terrenal sin valor será
A la luz del glorioso Señor
De la muerte a la vida eterna
Él pasó, y nos lleva con Él
El pecado ya no nos domina
Pues en Cristo hay triunfo y poder
Vuelve tus ojos a Cristo
Tan lleno de gracia y amor
Y lo terrenal sin valor será
A la luz del glorioso Señor
Su palabra jamás te fallará
Él lo dijo y fiel siempre es
Ve y dile al mundo que muere
De su perfecta salvación
Vuelve tus ojos a Cristo
Tan lleno de gracia y amor
Y lo terrenal sin valor será
A la luz del glorioso Señor
Y lo terrenal sin valor será
A la luz del glorioso Señor
¡Amén!
© por Terry A. Modica, Good News Ministries
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