Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.
por Terry Modica

La tumba vacía es sólo la mitad de la historia de Pascua.
Reflexión de las Buenas Nuevas para:
Lunes de la 2da. Semana de Pascua
Memorial de San Martín I, Papa y Mártir
Abril 13, 2026
Oración para hoy:
Busco el encuentro contigo, Señor Jesús. Deseo creer en ti y recibir tu Espíritu en plenitud. Anhelo que mi vida sea una alabanza a tu Santo Nombre. Amén.
¡MEJORA TU DÍA!
Poderosas oraciones católicas con la reflexión diaria están disponibles en nuestro canal de YouTube en español.
Lecturas de hoy:
Hechos 4, 23-31
Salmo 2, 1-9
Juan 3, 1-8
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/041326.cfm
Preparándonos para Pentecostés: nuestra misión sorprendente
La tumba vacía es sólo la mitad de la historia de Pascua. Jesús conquistó la muerte, no sólo para abrir la puerta al cielo para sus discípulos, sino para construir una Iglesia que abriera las puertas a todos en todas partes siempre.
En la lectura del Evangelio de hoy, Jesús hace hincapié en haber “nacido del agua y del espíritu”. ¿Por qué? Porque una vez que los discípulos recibieron el Espíritu Santo, sus propios espíritus se animaron para continuar la misión de redención de Cristo. Esta misión de la Iglesia nos ha sido pasada. Todos tenemos la misma vocación que esos primeros discípulos (lo llamamos “el sacerdocio común”). Todos tenemos el mismo Espíritu.
La palabra “Misa” tiene la palabra “misión” en su raíz. Otra palabra que surgió de esta raíz es “misal”, es decir, el libro que contiene las Escrituras, las canciones y las oraciones de la misión. Asistir a Misa significa renovarnos para nuestra misión. Es por eso por lo que los sacerdotes a menudo terminan la Misa con una oración de envío. ¡Qué importante es quedarse hasta el final de la Misa! En esos últimos momentos, se nos da una poderosa bendición, una unción renovada para salir, dejar el edificio de la iglesia y ser la Iglesia.
En la primera lectura de hoy, leemos una “homilía” que Pedro y Juan dieron a la Iglesia primitiva. Compartieron con entusiasmo cómo experimentaron el Evangelio (la Buena Nueva) en sus vidas. La congregación respondió con alabanzas, cantos, en una súplica llena de confianza contra las amenazas del mundo y con una petición llena de fe de milagros. Es la esencia de nuestras liturgias modernas.
Dios participó en su adoración: el lugar temblaba mientras oraban. ¿Por qué nuestras iglesias no tiemblan hoy? Puesto que los caminos de Dios nunca cambian, debería sucedernos hoy. ¿Por qué no lo hace? Porque hemos olvidado lo que significa ser, como cuenta este pasaje de las Escrituras, una comunidad que está “llena del Espíritu Santo”. ¿Cuántas personas reciben el Sacramento de la Confirmación sin solicitar el increíble poder del Espíritu Santo? ¿Cuán pocos cristianos dicen honesta y conscientemente que sí a una relación plena con el Espíritu de Dios? ¿Y con participación activa?
Primero recibimos el Espíritu Santo en el Bautismo. La confirmación, en la que el obispo “confirma” este don, debe llevarnos a la plena conciencia de lo que significa para nosotros personalmente y para la misión de la Iglesia. Lamentablemente, el paso de la misión a nuestras confirmaciones ha sido subyugado y descuidado. Es un pecado de omisión, una ignorancia que tiene ramificaciones de gran alcance.
Se supone que todos debemos tener una amistad plenamente viva, una relación que sacuda la vida, con el Espíritu Santo. Pidamos esto mientras nos preparamos para Pentecostés, que es el día en que celebramos nuestra misión. De aquí a entonces, mis Reflexiones de las Buenas Nuevas se centrarán en aumentar esta poderosamente santa amistad dentro de cada uno de nosotros.
A continuación puedes leer nuestro PalabrasVivas: “Milagros de Fe del Espíritu Santo” en https://buenasnuevascatolicas.org/espiritusanto/milagros-de-fe-del-espiritu-santo/
© 2026 Terry A. Modica, Good News Ministries
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