Las Heridas Sanadoras de Jesús


Revelaciones Científicas y Místicas sobre la
Verdadera Pasión de Cristo que Él sufrió por ti.

[ PalabrasVivas sobre Cuaresma ]

 

Mientras intentaba entender la Palabra de Dios, aprendí algo sobre el poder milagroso del sufrimiento. Y, mientras relacionaba mi dolor con lo que Jesús pasó el Viernes Santo, descubrí el poder sanador de Sus heridas. (Terry Modica, Fundador de Good News Ministries, 1993)

Jesús reveló a Santa Gertrudis, Santa Brígida, Santa Matilde y a Santa Catalina de Siena que aquellos que meditan Su Pasión son muy queridos para Él.

San Agustín escribió: “No hay una ocupación más lucrativa para el alma que meditar diariamente sobre la Pasión de Nuestro Señor.” ¿Por qué es esto?

El Beato Dioniso el Cartujano dijo: “Si no lo amamos porque Él es bueno, porque Él es Dios, por lo menos, amémoslo porque Él ha sufrido tantas cosas para nuestra salvación.”

La siguiente es una serie de descripciones de cómo Jesús sufrió por ti, revelado por los santos y místicos, a través de los siglos, y por los científicos de hoy. La Iglesia enseña que las revelaciones privadas, como las que incluimos aquí, pueden ser usadas para profundizar nuestra fe, pero no es esencial creer en ellas porque sólo las Sagradas Escrituras y la doctrina de la Iglesia son verdades indiscutibles. El material en este folleto ha sido recopilado para ayudarte a encontrar sanación a través de Jesús, para darte una experiencia más profunda de Su amor y para inspirarte a que le devuelvas ese amor más plenamente. Los crucifijos que vemos hoy son versiones limpias de la horrible tortura que Nuestro Señor sufrió por amor a nosotros. Ten presente, mientras meditas en las imágenes gráficas de este artículo, que Jesús alegremente y de buena gana se sometió a estos dolores intensos porque ¡ÉL TE AMA!

Eran nuestros sufrimientos los que Él soportó, nuestros dolores los que Él cargó… Él  fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros pecados. Sobre Él recayó el castigo que nos da la paz y por sus cicatrices fuimos sanados. (Isaías 53, 4-5)

Santa Brígida de Suecia creyó que Jesús le dijo esto:

“Que se sepa que el número de soldados armados eran 150; los que me arrastraron mientras estaba atado eran 23. Los verdugos de la justicia eran 83; los golpes recibidos en Mi cabeza eran 150; en Mi estómago, 108; patadas en Mis hombros, 80. Me condujeron, atado con cuerdas y por el cabello, 24 veces; me escupieron en la cara 180 veces; me golpearon en el cuerpo 6.666 veces; me golpearon en la cabeza, 110 veces. Me empujaron toscamente y a las 12 me levantaron halándome del cabello; herido con espinas y tirado de la barba 23 veces; recibí 20 heridas en la cabeza; azotado con espinas [espinas en las cuerdas], 72; pinchazos de espinas en la cabeza, 110; espinas mortales en la frente, 3. Me azotaron y luego me vistieron como rey para burlarse; heridas en el Cuerpo, 1.000. Los soldados que Me condujeron al Calvario eran 608; los que me Miraron eran 3 y los que se burlaron de Mí eran 1.008; las gotas de Sangre que perdí eran 28.430.”

Heridas Sanadoras de Jesús

Muchos se asombraron ante Él, estaba tan desfigurado que no parecía un hombre y Su apariencia no era la de un mortal. (Isaías 52, 14)

No debemos sorprendernos simplemente porque no estamos acostumbrados a ver a Jesús de esta manera. Después de todo, ¿no tiene sentido que Jesús sufrió al enésimo grado, puesto que los pecados de la humanidad son innumerables? Y,  ¿no tiene sentido que Satanás hubiese inspirado a los torturadores de Jesús a descargar su propia furia y venganza contra el Hijo de Dios, puesto que pensó, equivocadamente, que finalmente estaba derrotando al Hombre que era la mayor amenaza contra su reino maligno?

Sorprendámonos, mejor, de cuánto nos ama Jesús, cuánto sufrimiento eligió soportar para rescatarnos del pecado y de la muerte. Sorprendámonos de cuánto Él quiere sanarnos, porque:

Por Sus heridas fuimos sanados.
(1 Pedro 2, 24)


Los santos, místicos y científicos citados en estas páginas son:

  • Santa Brígida de Swecia (1303-1373), vidente.
  • Venerable María d’Agreda (1602-1665), vidente.
  • San Alfonso de Ligorio (1696-1787), Obispo y Doctor de la Iglesia.
  • Sor Ana Catalina Emmerich (1774-1824), vidente y estigmatizada.
  • Sor Josefa Menéndez (1890-1923), vidente.
  • Sor Teresa Neumann (1898-mitad 1900), vidente y estigmatizada.
  • Monseñor Julio Ricci (presente, Roma), experto en la Sábana Santa de Turín quien pasó 30 años investigando cada pequeña marca sobre la Sábana.
  • Dr. Roberto Buckley (presente, Los Angeles), patólogo forense.

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Compilación y © 1993 por Terry A. Modica


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