Reflexiones de las Buenas Nuevas:
Haciendo que las escrituras sean significativas
para tu vida diaria.
por Terry Modica

Si no puedes perdonarte a ti mismo, no te sentirás seguro perdonando a los demás.
Reflexión de las Buenas Nuevas para:
Jueves de la 19na. Semana del Tiempo Ordinario
Memorial de San Ponciano, Papa, y San Hipólito, Presbítero, mártires
Agosto 13, 2026
Oración para hoy:
En el nombre de Jesús, hoy decido liberar a aquellas personas que me han herido, mediante la gracia del perdón. Hoy decido, de aquí en más, ser misericordioso como Tú, Padre, has sido misericordioso conmigo. Amén.
¡MEJORA TU DÍA!
Poderosas oraciones católicas con la reflexión diaria están disponibles en nuestro canal de YouTube en español.
Lecturas de hoy:
Ezequiel 12, 1-12
Salmo 78, 56-59.61-62
Mateo 18, 21–19, 1
bible.usccb.org/es/bible/lecturas/081326.cfm
¿Cuántas veces es setenta veces siete?
Pedro habla por cada uno de nosotros en el pasaje del Evangelio de hoy, cuando dice: “¿Cuántas veces se supone que debo perdonar al tipo que sigue pecando? Después de siete veces, si todavía es un idiota, ¿qué sentido tiene perdonarlo de nuevo?”
“No, no siete veces,” Jesús dice: “setenta veces más que eso, lo que, de acuerdo con la calculadora en el escritorio de mi Padre en el cielo, es infinito.”
Preferimos perdonar únicamente si las personas “van y no pecan más.” Pero estar esperando su arrepentimiento es perjudicial para nosotros. Cuando elegimos orar “Padre, perdónalos, porque no saben lo que están haciendo”, rompemos las cadenas de la ira que nos unen a lo que hicieron. Ya no somos una víctima del incidente que nos hizo daño. Las heridas de nuestro corazón y espíritu son sanadas porque recibimos directamente de Jesús el amor que deberíamos haber recibido de los que pecaron contra nosotros.
El perdón, como el amor, es una decisión, no un sentimiento. Comienza con una oración sincera: “Padre, no quiero perdonarlos, pero yo elijo perdonarlos. Te pido que los perdones también. Y, por favor, perdóname por aferrarme a mis resentimientos, ira o amargura…” Has estado pidiendo esto cada vez que recitas el “Padre Nuestro”. Jesús nos enseñó a orar: “Padre, perdónanos como nosotros perdonamos a los demás.” No añadió: “A menos que, por supuesto, no quieran dejar de pecar.”
¿Quién es la persona en tu vida que es más difícil de perdonar? Lo más probable es que la respuesta sea tú. Si no puedes perdonarte a ti mismo, no te sentirás seguro perdonando a los demás. ¿Con qué facilidad te perdonas a ti mismo? ¿Tan rápido como lo hace Dios? Haz este test para averiguarlo:
- ¿Me enfado conmigo mismo y me lleva más de un día para sentirme bien conmigo otra vez?
- ¿Trato de tapar mis errores con mentiras o redirigiendo el enfoque fuera de mí mismo?
- ¿Me pongo a la defensiva cuando alguien indica que no soy una persona perfectamente buena?
- ¿Culpo a otros cuando yo soy el responsable?
- ¿Creo que si la gente llega a conocerme lo suficientemente bien, no les voy a gustar nunca más?
- ¿Examino mi conciencia sólo en raras ocasiones?
- Cuando me doy cuenta que he pecado, ¿dudo de que Dios me perdone?
- ¿Me está haciendo sentir incómodo este cuestionario?
Si contestaste sí a alguna de estas preguntas, tú no te perdonas a ti mismo tan fácilmente como Dios te perdona. Si ha respondido afirmativamente a la mayoría o a la totalidad de ellas, tienes un gran problema con la autoestima y necesitas asesoramiento espiritual y / o psicológico. ¡Eres un gran candidato para el amor sanador de Dios!
Ora y alaba a Dios con nuestra canción “Amén Latino” en https://www.youtube.com/watch?v=4bVq3fP7_pA
© Terry A. Modica, Good News Ministries
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